
Siempre pareció un presidente saliente, errático en su discurso y sumamente torpe en la gestión de absolutamente todo lo que ha propuesto. Tanto es así, que sus compañeros del Partido Republicano huyen de él durante esta campaña como si fuera un leproso. Y no es para menos, pues sin duda la figura de Bush representa el perfil político más bajo que se ha visto en muchos años. No se trata de una cuestión ideológica, sino meramente formal y administrativa. El neoconservador Romney o el religioso Huckabee podrían echar mano de él, pero no quieren a Bush ni en pintura. ¿Alguien querría a semejante avalador? Lo que me ha sorprendido es que los informativos de televisión lo anunciaban como "el todavía presidente" o cosas así, pero aunque parezca mentira aún le falta un año de presidencia. Sin embargo, la historia, escriba quien la escriba, no le recordará con letras de oro (de oro negro quizás sí...)
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