
Él sí que titubeó. Es innegable que valor del apoyo del patriarca de la familia Bush, y por inri de toda su familia (incluido el actual presidente). Bush representa un poder que gobierna el partido desde la década de los 70. Es como la bendición del Papa de Roma, del establishment del partido. Me hace gracia, sin embargo, los de "no nos podemos permitir titubear". Revelación del subsconciente, como diría el Doctor Freud. Resulta curioso que él sí que ha titubeado durante esta campaña. Cierto es que no ha apoyado a ningún candidato, pero nadie negará sus coqueteos con Mitt Romney. Es seguro que Bush hubiera estado más a gusto con el mormón, pero a falta de pan..."Nadie está mejor preparado para liderar nuestra nación en estos tiempos difíciles", dijo un forzado George Nosequé Bush.
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