sábado, 27 de septiembre de 2008

Discreto primer debate entre McCain y Obama

Ni grandes momentos ni grandes sobresaltos. El debate que el viernes por la noche (madrugada hora española) opuso por primera vez a los dos candidatos a la presidencia acabó en empate técnico después de una semana de crisis que casi suspende el encuentro.
John McCain y Barack Obama se mantuvieron en su línea, el viejo veterano, el joven contendiente, y no dijeron nada que fuera a alterar una campaña más preocupada por el marasmo financiero.
Fue un intercambio metódico, a veces algo tenso, entre dos hombres radicalmente distintos, separados por una diferencia generacional de 25 años, la mayor entre dos aspirantes presidenciales, y una visión del mundo tan opuesta como sus pasados.
Hubo incluso momentos en los que el veterano heredero de una familia militar y el primer candidato negro a la Casa Blanca no parecieron estar en el mismo escenario de la Universidad de Misisipi.
El debate estuvo a punto de posponerse después de que McCain anunciara el miércoles que suspendía su campaña. Horas antes de la retransmisión, cambió de idea y decidió abandonar Washington, donde había acudido a "rescatar" las negociaciones sobre el acuerdo financiero.
Generalidades sobre economía
Durante hora y media, los candidatos hablaron primero de economía, donde Obama marcó unos puntos a su favor, y luego de política exterior, tema en el que McCain sacó a relucir sus 26 años de experiencia en el Senado.
Ninguno quiso pronunciarse en detalle sobre el plan de rescate que el Congreso seguía negociando y lanzarse al terreno pantanoso de la debacle de Wall Street.
Los dos cumplieron sus objetivos: dar un aspecto "presidenciable" e intentar quitárselo al contrincante. McCain calificó dos veces las opiniones de Obama de "ingenuas" y en siete ocasiones respondió asegurando que su rival "no entendía" los meandros de la política internacional.
El senador por Illinois interrumpió a John McCain para decirle que sus afirmaciones eran "falsas" e insistió en que lo importante era "tener criterio".
"John, tienes totalmente razón, hay que ser prudentes con lo que uno dice", afirmó Obama, "pero viniendo de ti, que has amenazado de extinción a Corea del Norte y abogado por bombardear Irán, no es muy creíble".
Y los dos controlaron sus instintos. McCain, aunque de vez en cuando mostró claros gestos de nerviosismo, contuvo una impaciencia que a lo largo de su carrera le ha jugado malas pasadas; Obama evitó mostrarse displicente y excesivamente frío, "profesoral", como a veces le pasa.
Irak, el punto más caliente del debate
El momento más acalorado se centró en Irak. McCain acusó a Barack Obama de no haber respaldado el aumento de tropas que ha estabilizado de momento el país.
El senador por Illinois criticó a su colega de Arizona por su apoyo inicial a la guerra: "En los últimos ocho años la única prioridad de este Gobierno ha sido Irak. Mientras tanto, Bin Laden sigue por ahí. Y se ha reforzado".
Confusión de nombres
Tanto McCain como Obama llegaron bien entrenados: durante las primarias, el candidato demócrata participó en 23 debates con sus entonces rivales, 14 en el caso del republicano.
Obama trastabilló en dos ocasiones al dirigirse a McCain como "Tom" y "Jim".
El formato, respuestas iniciales de dos minutos y debate libre de cinco, debía permitir un intercambio más fluido pero el evento no pudo deshacerse de un cierto rigor mortis.
La mayor parte del tiempo los dos se dirigieron al moderador, Jim Lehrer, el presentador de la cadena pública PBS, un veterano de este tipo de pugilatos, pese a los intentos de éste por animar la cosa.
"Pero diríjanse el uno al otro", dijo a Obama al inicio del debate. Este, obedientemente, repitió su respuesta directamente al senador. "¿Es que tiene miedo de que no le oiga?", contestó McCain en el único momento de humor del encuentro.
El próximo debate será el 2 de octubre en Misuri y tendrá dos protagonistas muy distintos: los candidatos a la vicepresidencia, el senador demócrata Joe Biden y la gobernadora republicana Sarah Palin.