
El primer y único debate entre los candidatos a vicepresidente fue intenso, vivo, contundente y más entretenido que el de Obama y McCain pero pasará al olvido en pocos días porque ninguno de los dos consiguió realmente hacer mella en su contrincante.
El senador demócrata por Delaware, Joseph Biden, contuvo su verborrea y se mostró en todo momento respetuoso con la gobernadora republicana, Sarah Palin, que estuvo a la altura y recitó su mensaje con energía y grandes dosis de populismo.
Durante hora y media, en San Luis (Misuri) hablaron de todo, de economía, de política, de sus familias, de sus pasados políticos y vendieron con disciplina los méritos de sus dos compañeros de tándem.
El senador demócrata por Delaware, Joseph Biden, contuvo su verborrea y se mostró en todo momento respetuoso con la gobernadora republicana, Sarah Palin, que estuvo a la altura y recitó su mensaje con energía y grandes dosis de populismo.
Durante hora y media, en San Luis (Misuri) hablaron de todo, de economía, de política, de sus familias, de sus pasados políticos y vendieron con disciplina los méritos de sus dos compañeros de tándem.
Biden consiguió la primera sonrisa de la noche al calificar las propuestas en materia de seguridad social del equipo republicano de "puente a ninguna parte".
Palin repitió una y otra vez que los demócratas querían aumentar los impuestos, un argumento de peso entre los contribuyentes estadounidenses mientras Biden le decía que se equivocaba.
La gobernadora siguió construyendo su imagen de "ajena a Washington", habló en lenguaje muy coloquial y mencionó cada vez que puso a su familia y a Alaska. "Necesitamos a algo de Wasilla en Washington", dijo refiriéndose a la ciudad de la fue alcaldesa.
Biden criticó a McCain con firmeza. "¿Rebelde? ¿En qué ha sido rebelde?", dijo atacando uno de los mensajes centrales de la campaña republicana. "Dígame un elemento en que la política de McCain sea distinta de este gobierno".
Sobre Irak, Palin acusó a Obama de agitar "la bandera blanca de la derrota", mientras Biden acusaba al candidato republicano de "haberse equivocado por completo".
Opuestos al matrimonio homosexual
Los dos coincidieron en la necesidad imperiosa de defender a Israel y en su oposición al matrimonio homosexual.
Palin repitió una y otra vez que los demócratas querían aumentar los impuestos, un argumento de peso entre los contribuyentes estadounidenses mientras Biden le decía que se equivocaba.
La gobernadora siguió construyendo su imagen de "ajena a Washington", habló en lenguaje muy coloquial y mencionó cada vez que puso a su familia y a Alaska. "Necesitamos a algo de Wasilla en Washington", dijo refiriéndose a la ciudad de la fue alcaldesa.
Biden criticó a McCain con firmeza. "¿Rebelde? ¿En qué ha sido rebelde?", dijo atacando uno de los mensajes centrales de la campaña republicana. "Dígame un elemento en que la política de McCain sea distinta de este gobierno".
Sobre Irak, Palin acusó a Obama de agitar "la bandera blanca de la derrota", mientras Biden acusaba al candidato republicano de "haberse equivocado por completo".
Opuestos al matrimonio homosexual
Los dos coincidieron en la necesidad imperiosa de defender a Israel y en su oposición al matrimonio homosexual.
El momento más inesperado fue cuando Biden se emocionó al recordar cómo había tenido que criar sólo a sus dos hijos tras la muerte de su mujer en un accidente de coche. "No es porque sea un hombre que no sé lo que es ocuparse de una familia", dijo después de que Palin citara en su historial personal el "ser una madre".
"Me encanta poder hablar sin los filtros de la prensa y dirigirme directamente al pueblo estadounidense", dijo Palin refiriéndose claramente a sus recientes fallos en varias entrevistas televisivas. También aseguró al principio que no contestaría forzosamente a las preguntas de la moderadora. Y fue lo que hizo.
Mirada esquiva
Hubo momentos en que la gobernadora no parecía estar en un debate. Casi nunca miró a su contrincante, se dirigió todo el tiempo directamente a la cámara y no contestó a muchas preguntas, prefiriendo repetir una y otra vez el mensaje oficial. Pero ahí se mantuvo y no se derrumbó en ningún momento, como muchos en su propio partido temían.
Y usó un nuevo argumento contra Biden acusándolo de mirar hacia atrás, cuando se refería a los errores de la administración Bush.
"Me encanta poder hablar sin los filtros de la prensa y dirigirme directamente al pueblo estadounidense", dijo Palin refiriéndose claramente a sus recientes fallos en varias entrevistas televisivas. También aseguró al principio que no contestaría forzosamente a las preguntas de la moderadora. Y fue lo que hizo.
Mirada esquiva
Hubo momentos en que la gobernadora no parecía estar en un debate. Casi nunca miró a su contrincante, se dirigió todo el tiempo directamente a la cámara y no contestó a muchas preguntas, prefiriendo repetir una y otra vez el mensaje oficial. Pero ahí se mantuvo y no se derrumbó en ningún momento, como muchos en su propio partido temían.
Y usó un nuevo argumento contra Biden acusándolo de mirar hacia atrás, cuando se refería a los errores de la administración Bush.

El candidato republicano a la Casa Blanca, John McCain, clausuró ayer la convención de su partido con un discurso en el que vendió su imagen de independiente e igualó el entusiasmo despertado por su número dos, Sarah Palin. McCain intervino en la madrugada de hoy ante los 2.400 delegados de la convención para aceptar la candidatura desde un podio diseñado en forma de T con la intención de acercarle más al público y dar a la intervención el formato más íntimo que el candidato ha preferido en su campaña. Y es que Sarah Palin superó con nota, según todos los análisis, la prueba de fuego de su discurso ante la convención del Partido Republicano en el que aceptó su nominación para la Vicepresidencia de EEUU en la candidatura de John McCain. Defendiendo su pasado político y asumiendo las vicisitudes familiares relacionadas con su hija embarazada a los 17 años, Palin se metió a los delegados en el bolsillo. Además, aprovechó para atacar al rival demócrata, Barack Obama, a quien acusó de no tener tanta experiencia en política como ella misma. Hace apenas una semana nadie la conocía fuera de Alaska, pero ayer el nombre de Sarah Palin estaba en boca de todo EEUU y con admiración: tras su poderoso discurso la noche del miércoles ante la convención republicana, la candidata a vicepresidenta demostró que tiene un lugar en la primera línea de la política del país.
